Estudio de caso – Módulo Niños: descubriendo la nueva funcionalidad

Para presentar la nueva funcionalidad de nuestros dispositivos, ilustramos su uso a través del estudio de caso de un niño de 10 años, que mide 150 cm y pesa 35,8 kg. Nacido a término sin complicaciones (peso al nacer: 3.800 g), presenta un desarrollo normal y vacunación al día. No reporta antecedentes médicos personales ni familiares. Su estilo de vida es equilibrado, con una alimentación variada, actividad física regular (fútbol tres a cuatro veces por semana), tiempo de pantalla limitado y sueño de nueve a diez horas por noche. El estado general es bueno y el entorno familiar es estable.

Cómo tomar las mediciones

Las mediciones se realizaron en modo automedición, en posición sentada con los electrodos integrados, respetando las mismas recomendaciones que para los adultos. Es importante precisar que la medición en posición acostada, mediante cables y electrodos adhesivos, constituye también una opción validada y fiable. Los valores obtenidos fueron transferidos por Bluetooth directamente al software BiodyManager.com, en el perfil creado previamente.

La síntesis en colores

La interpretación de los datos comienza por una síntesis de los resultados presentada en forma de diana (Fig. 1). Se ha implementado un sistema de codificación de colores específico, distinto del utilizado en modo adulto. Los colores como el rojo y el verde fueron voluntariamente evitados para limitar cualquier riesgo de estigmatización en el niño, particularmente en un período donde la imagen de sí mismo está en construcción y donde la composición corporal evoluciona rápidamente con el crecimiento.

Fig. 1 – Síntesis – Interfaz del software Biody Manager

La diana establece el vínculo entre el índice de masa corporal (IMC) y sus dos componentes: el índice de masa grasa (FMI) y el índice de masa libre de grasa (FFMI), permitiendo así identificar fácilmente la causa de un eventual desequilibrio. En el interior de la diana, en azul oscuro y azul claro, se indican los valores más bajos que las referencias esperadas para la edad. Hacia el exterior, en naranja claro y naranja oscuro, se indican los valores más elevados que las referencias esperadas. La zona blanca situada entre estas dos zonas corresponde al estándar de referencia.

En el caso presentado (Fig. 1), el paciente está bien equilibrado, con un IMC, un FMI y un FFMI dentro de las normas para la edad.

Indicadores de composición corporal

Los indicadores de composición corporal, determinados a partir de los datos eléctricos brutos así como de los datos antropométricos, son la masa grasa (FM) y la masa libre de grasa (FFM), expresadas en kilogramos y en porcentaje del peso corporal total. Los valores absolutos de FM y FFM se indexan a la talla para obtener el índice de masa grasa (FMI) y el índice de masa libre de grasa (FFMI), y pueden compararse a escala poblacional.

Fig. 2 – IMC, FMI, FFMI – Interfaz del software Biody Manager

En nuestro caso (Fig. 2), el IMC es de 15,91 kg/m², situado en la zona de referencia. El índice de masa grasa es de 2,82 kg/m² y se sitúa entre los percentiles P25,2 y P50, también en la zona de referencia. El índice de masa magra es de 13,09 kg/m² y se sitúa también entre los percentiles P25,2 y P50, en el intervalo de normalidad para la población de su edad. Podemos concluir que este paciente presenta valores satisfactorios de masa grasa y masa magra.

La distribución de la composición corporal se interpreta a partir de referencias ajustadas a la edad y a la talla. El IMC y la masa grasa no siguen una evolución estrictamente lineal durante el crecimiento, lo que dificulta la definición de umbrales absolutos universales. Aún se necesitan investigaciones para afinar estos límites. Lo esencial es situar al niño en las curvas de referencia en función de su edad y su talla, para verificar si se encuentra en el intervalo de normalidad o fuera de él, e identificar así un eventual déficit o exceso de tejido.

El principio es el mismo que en el adulto: el IMC no proporciona suficiente información para identificar la causa de un sobrepeso o de una delgadez. Esto es aún más cierto en el niño, donde su valor, como veremos a continuación, solo tiene sentido cuando se interpreta en función de la edad. Los índices FMI y FFMI constituyen herramientas valiosas para identificar la causa de una desviación del IMC respecto a las normas.

Indicadores antropométricos y curvas de crecimiento

El IMC se interpreta mediante los umbrales específicos para la edad y el sexo del International Obesity Task Force (IOTF), expresados en equivalentes de percentiles de población o según las referencias de la OMS.

Fig. 3 – Percentiles IOTF – Interfaz del software Biody Manager

En nuestro caso (Fig. 3), el IMC se sitúa entre los percentiles IOTF 15,5 e IOTF 90,5, en zona blanca, lo que corresponde a un IMC comprendido entre 18,5 y 25 a los 18 años. La zona blanca corresponde a la norma ponderal; la zona azul claro a la delgadez de grado 1; la zona azul oscuro a los grados 2 y 3 de delgadez; la zona naranja claro al sobrepeso; y la zona naranja oscuro a la obesidad.

Los niños no tienen un IMC constante durante su crecimiento [1]. En el período de lactante, el IMC es elevado, luego disminuye naturalmente durante los años de primera infancia y preescolar, cuando el niño crece en talla sin ganancia importante de masa grasa. Esta fase de relativa delgadez es totalmente normal. Hacia la edad de 5 a 7 años, el IMC vuelve a aumentar y continúa creciendo durante la pubertad y la adolescencia, hasta alcanzar los valores adultos alrededor de los 18 años. Durante este período, el conocimiento de la composición corporal es particularmente útil. Las curvas del IOTF siguen esta evolución fisiológica, por lo que su valor absoluto varía según la edad.

Un IMC de 15 no indica intrínsecamente una delgadez a los 10 años de la misma manera que a los 18 años. Lo que importa es su posición respecto a las curvas de referencia para una edad y un sexo dados. En este ejemplo de un niño de 10 años, un IMC de 15,91 se sitúa entre las curvas del percentil 15 y del percentil 50, correspondiendo a un valor normal. El mismo valor se situaría aproximadamente en la curva del percentil 50 si la edad considerada fuera de 7 años. En las curvas de crecimiento talla-para-edad y peso-para-edad del caso presentado (Fig. 4), el niño se sitúa en los percentiles superiores, indicando un buen crecimiento estatural-ponderal para su edad. Presenta un perfil longilíneo y deportivo.

Figura 4. – IMC, Curvas de crecimiento peso-para-edad y talla-para-edad – Interfaz del software Biody Manager

Una de las funcionalidades disponibles en la aplicación es la opción «Historial», que permite visualizar la evolución de los pacientes a lo largo del tiempo. En el caso presentado (Fig. 5), observamos la evolución estatural-ponderal del paciente durante un período de un año, así como la de sus compartimentos corporales. Durante este período, el niño creció 10 cm y ganó 2,8 kg. El análisis de la composición corporal muestra que esta ganancia ponderal está constituida por 0,04 kg de masa grasa y 2,76 kg de masa libre de grasa.

Fig. 5 – Historial – Interfaz del software Biody Manager

Indicadores eléctricos brutos y ángulo de fase

En los datos eléctricos brutos de nuestro caso (ángulo de fase de 4,4° e IR de 0,84), estos parámetros pueden utilizarse para seguir su evolución en el tiempo. Aún es difícil establecer umbrales fijos para estos indicadores.

En el niño y el adolescente, el ángulo de fase evoluciona progresivamente con la edad, reflejando los cambios cuantitativos y cualitativos de la composición corporal relacionados con el crecimiento y la maduración. Aumenta globalmente desde la primera infancia hasta el final de la adolescencia y está influenciado por la edad, el sexo, el IMC, la masa magra y el nivel de madurez biológica. Durante la pubertad, estas variaciones pueden ser transitorias debido a los cambios rápidos del desarrollo [2,3]. En el seguimiento longitudinal del paciente, un aumento del ángulo de fase se asocia generalmente al desarrollo de la integridad celular, mientras que una disminución puede corresponder a una modificación transitoria que requiere vigilancia o a un proceso patológico en curso.

Referencias

  1. Cole TJ, Lobstein T. Extended international (IOTF) body mass index cut-offs for thinness, overweight and obesity. Pediatr Obes. 2012 Aug;7(4):284-94. doi: 10.1111/j.2047-6310.2012.00064.x. Epub 2012 Jun 19. PMID: 22715120
  2. Bosy-Westphal A, Danielzik S, Dörhöfer RP, Later W, Wiese S, Müller MJ. Phase angle from bioelectrical impedance analysis: Population reference values by age, sex, and body mass index. JPEN Journal of Parenteral and Enteral Nutrition. 2006;30(4):309-316.
  3. Mattiello R, Amaral MA, Mundstock E, Ziegelmann PK. Reference values for the phase angle of the electrical bioimpedance: systematic review and meta-analysis involving more than 250,000 subjects. Clinical Nutrition. 2020;39(5):1411-1417. doi:10.1016/j.clnu.2019.07.004
Últimos artículos

Pongámonos en contacto

Rellena el siguiente formulario y nos pondremos en contacto contigo lo antes posible.